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domingo, 17 de agosto de 2014

Una cava privada aporta distinción.

Los amenities de lujo son parte de una realidad sofisticada, los compradores mas exigentes toman demasiada importancia a una piscina preferentemente climatizada, un spa completo, una área exclusiva de asadores, el SUM es básico (salón de usos múltiples), gym, cuarto de juegos para niños, puttin green y jaula de golf; el objetivo es ir al cine, jugar golf y nadar sin salir de casa.
Otras sofisticaciones que comienzan a tener importancia es contar con un espacio exclusivo para el lavado de coches, motos y bicicletas, cancha de tenis, áreas de bodega de mayor tamaño y sobre todo que la superficie de la alberca realmente sea nadable.
Hoy en día, como en los inicios de la historia tener una cava personal demuestra un estilo de vida en el que se une la arquitectura, el confort, elegancia, clase y exclusividad con la pasión y cultura del buen vino.

A partir del siglo XIX las cavas privadas se extendieron por toda Europa como una practica de buen gusto. Esta costumbre no solo ha sobrevivido a nuestros días, sino que se ha renovado como una valiosa cultura.
Fue hasta principios de la edad media en la cual aparecen las cavas tal y como las conocemos con condiciones especiales de humedad, temperatura e iluminación, estas primeras cavas se construían en sótanos principalmente.
La costumbre de almacenar vino de manera domestica comenzó en la Roma Imperial cuando en la parte superior de las casas de los mas acaudalados, se destinaba una habitación para guardar el vino, la cella vinaria (bodega de vinos) se orientaba hacia el norte para mantener fresca la habitación y evitar el efecto nocivo del calor sobre el vino.
Hasta finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX fue cuando comenzaron a propagarse las cavas particulares, debido al interés por  tener su propia dotación de vinos de alta calidad.
Los griegos descubrieron que el vino se mantenía en mejor estado si los recipientes que lo contenían eran almacenados en lugres frescos, húmedos, sin contacto directo con la luz y de preferencia bajo tierra; los romanos como herederos de la cultura Helénica siguieron practicando la costumbre del almacenar el vino y ponerlo en tabernas. El espíritu abierto de los romanos los llevo a diseñar un espacio mixto para servir el vino y guardarlo; en la actualidad estos espacios deben estar lo mas aislados posible de elementos externos, el espacio obscuro es el ideal, la luz solar o ultravioleta daña el vino, es importante cubrir las paredes con aislamiento, utilizar barreras contra la humedad y cerrado hermético.
El Sumiller David Noel Ghosn, nos comenta que en su acomodo el vino tiene que reposar tranquilo ya que los movimientos y vibraciones le afectan, lo propio es que los estantes permitan de la forma mas ergonómica acceder a las distintas botellas; no es recomendable usar estructuras de hierro por su posible oxidación, ni de madera ya que pueden atraer a diferentes bacterias, lo mejor es el uso del ladrillo por ser neutro y no aportar aromas, ni posibles partículas mohosas que afecten la estabilidad correcta de conservación. Sobre la posición lo ideal es horizontal para que el corcho este húmedo a excepción de los espumosos que cuentan con un tapón mas resistente; es importante ventilar dos veces por semana para que no guarde el olor a encerrado pero evitando que del exterior se puedan introducir olores fuertes (de ciertos embutidos, quesos, polvo, pintura, etc.), lo principal es proporcionar un buen cuidado al vino, la temperatura media recomendada son 12° C, y la humedad en torno al 75%.
El arte de degustar, descubrir y asociar el vino al placer siempre será un concepto renovado al paladar y al gusto, la elección del precio y la preferencia es muy personal; sin embargo existen verdaderas excepciones históricas como Chateau Lafitte cosecha 1787, misma que se vendió en una subasta en Londres en 105.000 libras esterlinas (suma que rebasa los dos millones de pesos), su valor radica en su antigüedad ya que estamos hablando de un vino que se conserva hace mas de 220 años y pertenecía al ex presidente estadounidense Thomas Jefferson, con esto concluimos que el valor de una cava se vuelve subjetivo por el aporte de totalidad que le brinda al proyecto arquitectónico.


The Pinnacle en Montana, USA es una de las casas mas caras del mundo, su diseño y estilo arquitectónico es bastante rustico pero cuenta con esplendidas vistas y una privilegiada cava personaliza de vinos exclusivos; esta valorada en $155 millones de dólares.


Hemos consultado al Sumiller Ghosn de las Palmas de Gran Canaria y nos recomienda que la temperatura ideal es entre 10 y los 15° C, ya que por debajo de estos valores los vinos no evolucionan correctamente y a temperaturas superiores sobre todo por encima de 18° C se estropean, la humedad debe estar en torno al 75% aunque entre 75-80% de humedad relativa seria el intervalo idóneo y este debe ser el rango constante.

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